EL COVID-19 NO DISCRIMINA, EL SISTEMA SI

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SOLO LOS POBRES MORIRÁN

En los últimos meses la pandemia atacó a millones de personas en todo el mundo. En el caso de Orán, los primeros casos fueron tratados con dignidad y solidaridad, con un sistema de emergencia que funcionaba con calidad profesional y empatía con el enfermo.Pero el disparo de los contagios y el consiguiente desborde del sistema de salud (el cual, al día de la fecha, se desconoce si realmente estuvo preparado para un pico de casos) ha puesto en evidencia un desconcierto en las autoridades responsables y un vergonzoso estado de un “sálvese quien pueda”.Al día de hoy, los ciudadanos comunes nos hemos dado cuenta que el humilde jubilado, el hombre que sale a la calle a buscarse el diario sustento, el empleado, la ama de casa serán las primeros en morir si se contagian de Covid porque ellos, que representan al 90 % de la población de Orán no son tratados con igual deferencia y urgencia que al político, que al vecino un poquito más acaudalado o al vecino de apellido “conocido”. Los pobres morirán porque los dejan a su suerte en un rincón del sistema de salud, mientras que a un Secretario del Gobierno Municipal lo trasladan (con suma urgencia y entre gallos y medianoche) a Salta capital solo con el requisito de no poder respirar un poquito menos que lo normal. Mientras que también hemos descubierto que a un Gerente de Comunicación (también del municipio) le hacen un hisopado con premura entregándole los resultados a las pocas horas, mismo tratamiento preferente que recibió recientemente una concejal del oficialismo. Mientras tanto, otras personas del pueblo llano murieron sin diagnostico o con estudios que, desgraciadamente, llegaron demasiado tarde, sin plasma, sin camas, y sin traslados de urgencia, etc. Pero qué pasa con el vecino común?????

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